Momento 1

 Introducción al sentido político y pedagógico de la Asamblea de Docentes.



En nuestras instituciones escolares, frecuentemente constreñidas por marcos normativos que privilegian la administración sobre la vida, la Asamblea de Docentes aparece como un resquicio de libertad, una posibilidad de autogobierno pedagógico que resiste a la lógica instrumental que permea el sistema educativo. Pero esta asamblea no puede entenderse solo como un espacio de deliberación formal: debe asumirse como escenario de lucha simbólica y construcción de poder colectivo. “Toda práctica educativa implica una elección ética y política” (Freire, 1997, p. 87), y en este sentido, el papel de los y las docentes no es reproducir estructuras opresivas, sino contribuir a su desmantelamiento desde el diálogo, la reflexión y la acción transformadora.

La educación crítica, nos recuerda Giroux (2003), no es simplemente una pedagogía de la denuncia, sino una pedagogía de la esperanza, que habilita a los sujetos para imaginar y construir futuros alternativos. En esa clave, la Asamblea de Docentes debe ser más que una reunión: debe ser un acto pedagógico en sí mismo, un laboratorio de democracia participativa y una trinchera de dignificación del oficio docente. Catherine Walsh (2009), al hablar de pedagogías decoloniales, nos invita a entender estos espacios como lugares de “reexistencia”, donde las prácticas colectivas se rebelan contra el silenciamiento institucional y devuelven la palabra a quienes históricamente han sido marginados.

Así pues, este taller no es una sesión técnica. Es un convite para pensarnos desde la raíz, para reencontrarnos como colectivo pensante y actuante, para hacer de la escuela un territorio político-pedagógico donde el saber y el poder se discutan y se transformen en comunidad.


Camino: Ingresa a través del QR o el enlace. Mientras escuchas la lectura, anota tres palabras claves.






No hay comentarios.:

Publicar un comentario